Hace unos meses realizamos el estudio "El impacto de la sostenibilidad en las relaciones entre empresas y consumidores", en los principales mercados europeos (Alemania, España, Francia, Holanda, Italia y Reino Unido) donde se indagaba las percepciones y actitudes de los ciudadanos europeos respecto al comportamiento sostenible y respetuoso con el medio ambiente de los consumidores y las empresas. En este estudio también medimos la reputación de nueve sectores de actividad económica: fabricantes de productos alimenticios, fabricantes de productos de limpieza e higiene, cadenas de distribución, fabricantes de automóviles, fabricantes de móviles y ordenadores, el sector turístico y transporte, el sector energético y la actividad bancaria / aseguradora.
Para el consumidor español el sector alimentario es el que tiene la mejor reputación entre los nueve sectores analizados, seguido por el sector de la distribución y el sector del automóvil. En una posición intermedia encontramos los sectores de tecnología, turismo y transporte. Los sectores peor valorados en términos reputacionales son el sector energético y el financiero. En Alemania y Reino Unido la energía y las finanzas también son los sectores analizados con peor reputación.
En TNS medimos la reputación sectorial teniendo en cuenta una dimensión emocional - afectiva y otra dimensión racional - analítica, permitiendo construir el índice de reputación a partir de cinco indicadores concretos:
- La valoración genérica sectorial
- El nivel de opiniones favorables que tiene el consumidor hacia el sector
- La confianza que se deposita en el sector desde la perspectiva temporal del largo plazo
- La percepción del éxito económico-financiero sectorial
- La valoración sobre los productos y servicios que ofrece el sector
Ahora podemos entender por qué los sectores energéticos y financieros han recibido una baja puntuación en el índice de reputación:
En el sector energético podemos indicar causas más de índole estructural para su nivel reputacional, como el efecto contaminante de la actividad energética (extracción, transformación y combustión / contaminación energética, riesgos y residuos radioactivos de la energía nuclear , etc.), ya que las energías renovables no son percibidas actualmente en la sociedad española como la actividad energética dominante, aunque se haya avanzado mucho en este terreno (parques eólicos, plantas fotovoltaicas, uso de placas solares en el construcción de edificios, etc.).
En cambio, en el sector financiero predominan causas coyunturales que explican su peor reputación, basado principalmente en los efectos de la crisis económica-financiera (indemnizaciones millonarias para la alta dirección de bancos y cajas de ahorro que han sido o tienen que ser rescatadas con el dinero del contribuyente, barrera principal para conceder créditos de consumo o hipotecas, costes de los servicios financieros, etc.).
Serán las acciones concretas que realicen las distintas compañías que componen los sectores energéticos y financieros o las acciones de sus asociaciones sectoriales las que permitan tener una mejor posición reputacional. La clave está en identificar los key drivers que muevan dicha reputación sectorial.

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